A veces hay borrar a alguien de tu vida, es necesario. No puedes ir tirando amor por ahí, no es infinito. Es como si… no se, los sentimientos fueran naranjas, si le das tus naranjas a todo el mundo bueno, te quedaras sin ellas. Es una metáfora rara, lo se, pero no ando inspirado ahora.
Todos hemos pasado por ese momento, le das mas y mas naranjas a alguien, pero no te las devuelve, y tienes hambre. Y cuanta más hambre tienes mas naranjas le das, pero al final ella no te da nada, y te mueres de hambre. En realidad lo sabes, no puedes decir que no, te das cuenta de ello. Y no es solo cuestión de orgullo, es ya supervivencia básica, si quieres sobrevivir en este mundo tienes que tener cuidado de a quien le das naranjas, o te las quitara todas, créeme.
Pero, aun así, aun sabiéndolo todo, decir adiós es muy difícil. Es despedirse de un parte de ti mismo, de todas las naranjas que le has dado y ya no vas a recuperar. Cada cual tiene su método, yo os puedo decir el mio, que suele funcionar bastante bien, porque evita que aunque lo intentes no puedas recaer. Es tan fácil como hacer que te odien, el odio lo hace todo mucho más sencillo, sabes como actuar cuando alguien te odia y no quiere volver a verte, es fácil. Lo más importante es no obsesionarte, hay mucha gente en el mundo, una persona es una persona, y aunque lleve todo el rato hablando de naranjas, yo no creo que exista una media naranja para cada persona, existen cientos y miles, solo es cuestión de tiempo encontrar a una más.